Mi amigo

Siempre, todos los días voy a casa de un viejo amigo. Es mayor y vivía con su mujer pero murió. Cuando llego a su casa y toco el timbre él siempre me abre la puerta de inmediato, me recibe con una amplia sonrisa. Entro en la casa, me dice que me acomode y me invita a un zumo con galletas. Al final siempre me lee un libro y es como si entraras en el cuento, como si te lo leyera de memoria.

    Otros días nos vamos al campo a montar en bicicleta o damos un paseo y merendamos allí, después volvemos a su casa y me lee el cuento habitual.

    Es fantástico hacer actividades con mi amigo y sobre todo escuchar sus impresionantes y maravillosos cuentos.

    Siempre, todos los días voy a casa de un viejo amigo.

A.H.S.

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MR. James

Un domingo por la noche, había que madrugar al día siguiente, no me podía dormir entonces llamé a mi madre para que me leyese un cuento, mientras me lo contaba se quedaba dormida, así que decidí continuarlo yo, leyéndomelo me quedé profundamente dormida, mientras me imaginaba como vivían los protagonistas del cuento.

Yo era uno de ellos y tenía que cumplir una misión en Australia, había que descubrir una piedra de los sueños, en medio del viaje había un señor que siempre me estaba mirando, cuando llegué a Australia, el hombre me persiguió, no podía resistir y le pregunté como se llamaba, al preguntárselo salió corriendo y se le cayó una linterna, la cogí y en ese mismo momento me desperté y tenía la linterna en la mano, me asusté pero en un par de días lo superé y puse la linterna en un sitio muy especial, la linterna ponía MR. James.

P.A.M.