El planeta tierra

Había una vez, un planeta, pero no un planeta como cualquier otro, este planeta tenía una sustancia en abundancia. Lo llame H2O, era azul, nunca había visto cosa igual, así que me instale allí con mi familia, en una isla a la que llame Tenerife. ¡Ah! por cierto, todavía no les había dicho quién era, soy Nino un humano, junto a mi familia: mi mujer Nina, mi hermano Pepe, y mi hermana Ana, hemos recorrido toda la galaxia en busca de un planeta en condiciones, lo hemos encontrado, y lo bautizaremos como… El planeta Tierra.

Javier Pérez Rodríguez.

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Zoe

Había una vez una manada de huskys siberianos, en ella, una cría llamada Zoe, era diferente porque era ciega, su manada y ella vivían en Alaska, pero olía un poco mal porque estaban al lado de una carretera.

Una vez un humano se paró con su gran camión, los demás cachorros huyeron, el humano corrió detrás de Zoe, al cabo de una hora la alcanzó, la metió en su gran camión y se la llevó.

Después de un rato la perrita se lanzó del coche y.. ¡cata pum! se dio en todo el morro y empezó a gemir. La pobre perra no gemía por dolor en el morro sino por dolor en el corazón, por miedo a no volver a ver a su familia.

Pasó por montes y carreteras, al final llegó a una colina de nieve, la intentó pasar pero al final se hundió en la nieve. Se cayó para dentro y nunca se supo más de ella pero se dice que un día salió y se fue con su mamá, otros cuentan que las personas que pasaban por la colina caían muertos cada dos días pero nunca sabremos qué le pasó.

¡Me gustaría saber que te paso Zoe!

 Lucía Díaz Rancel

El perro fantástico

Había una vez, un perro muy bonito llamado Bull. Era un perro de las nieves, con ojos azules y pelaje blanco y gris. Pero el perro tenía un secreto, podía hablar e incluso caminar a dos patas. Un día jugando en la nieve pensó: -Quiero irme de aquí y conocer a otros perros.

Y así fue, fue  al aeropuerto y saco un billete de avión rumbo a Londres. Y cómo lo sacó os preguntareis, pues resulta que alguien lo había grabado bailando y lo había colgado en internet, y claro allí era muy famoso. Cuando despegó el avión sintió un poco de mareo, pero se le pasó. Cuando llego a Londres vio un montón de perros, que evidentemente lo conocían y se hizo amigo de todos e incluso llego a ser el rey de los perros.

 Javier Pérez Rodríguez, 5º